lunes, 11 de julio de 2016

Entorno Actual (Desespero)

Un empleado de una conocida torre Caraqueña tiembla, son las 11:00AM, se encuentra esperando, mira junto a otros dos compañeros a través del vidrio de la panadería. Sale la bandeja de pan dulce, se abalanzan, corren y en cuestión de 20 segundos se arma una cola. Las personas detrás de la barra agobiados, tratan de servir rápido, ellos piden cinco panes dulce y un jugo del más barato. Toman el pan, salen y rápidamente empiezan a engullir los panes, con demasiadas ganas, con demasiado tiempo sin comer, comiendo quizás la cena, desayuno y almuerzo juntos.
El maestro se fue, siempre sonaba en la noche Caraqueña, pero un día se fué. Ahora toca en las calles de alguna ciudad del mundo, ahora su música se fué con él, ahora trabaja la calle, toca miles de melodías y recibe suficiente para comer y mantenerse tranquilamente.
Mi pana el ingeniero cree en un futuro, sigue adelante a pesar de todo, le dicen que no hay para la quincena, y de hecho se está dando cuenta, que la siguiente quincena se aproxima sin cobrar lo que ya casi no le alcanzaba para vivir. Está pensado seriamente, que le va a decir a su esposa, a su mama, a su gente. No hay con que cobrar porque los clientes no pagan, porque las ventas bajaron, porque algunas empresas cerraron.
Un joven especialista lucha a más no poder, trabaja de día en dos lugares y de noche hace lo propio por Internet. Tiene trabajo de sobra, pero la paga es poca. Llega el dinero pero no le alcanza para él y para su  esposa, perdió la cuenta de cuantas veces come al día, sabe que son pocas, a veces muy pocas. Disimula muy bien, con una gran sonrisa la procesión que lleva por dentro.
El señor aquel se para todos los días en el mismo lugar, hoy parece más encorvado, está en situación de calle a pesar de haber dedicado su vida al metro de caracas, tiene un problema en un pie, conoció personalmente a Maduro y dice que era “reposero”, su hija ya no está en el país, a él lo ayudan los que pasan y le dejan algo.
La niña de la recepción hoy luce macilenta, serena como siempre, pero hoy el semblante es catástrofe, de hastío, que podrá hacer ese ser con  un sueldo mínimo? Me pregunto, mientras comienzo a entender el entorno, lo que estamos viviendo, lo que debemos aprender aquí, la gente que se ha ido, la esperanza que se fue con ellos, la música que suena certera en alguna calle de alguna ciudad, los maestros, los panas, los conocidos, la gente que nos ve desde el exterior como en una vitrina, como un experimento cruel al mejor estilo de las investigaciones de la Alemania Nazi.
Este es mi entorno, y acabo de decidir seguir hasta el infinito, generar alegría, consolar gente, apoyar en lo que pueda, llorar en silencio y rápido para que no se den cuenta, mirar las noticias y aprender a desdoblarme para no asimilarlo todo, porque es imposible. Tratar de no quejarme, contemplar este valle verde desde aquí y entender que los que estamos aún, que los que entendemos que fue lo que sucedió , que los que sabemos algo porque estudiamos y trabajamos muchos años, somos los que vamos a sacar adelante a este a país.

Carlos Rada

11 de Julio de 2016

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